pues enegrece el sentimiento que la alimenta
y que poco a poco ceba con su orgullo, para que,
en el momento indicado la engulla pedazo a pedazo,
hasta no dejar nada.
En ese momento eres esclavo del tiempo
y te dejas llevar por los días, los años, el viento...
Ya no te percatas de lo que a tu alrededor ocurre.
El tiempo, que ya no consume tu esperanza
sino tu aliento, deja poco a poco a tu corazón latiendo,
a un ritmo amedrentado por un dolor que es esclavo
de un tiempo sin esperanza...
y que poco a poco ceba con su orgullo, para que,
en el momento indicado la engulla pedazo a pedazo,
hasta no dejar nada.
En ese momento eres esclavo del tiempo
y te dejas llevar por los días, los años, el viento...
Ya no te percatas de lo que a tu alrededor ocurre.
El tiempo, que ya no consume tu esperanza
sino tu aliento, deja poco a poco a tu corazón latiendo,
a un ritmo amedrentado por un dolor que es esclavo
de un tiempo sin esperanza...






