La soledad, que me acompaña en el camino de mi atribulado viaje hacia la exumación de mi alma, cansada ya de querer y no poder, se desvanece poco a poco dejando paso a la nada.He dejado de soñar, he dejado de querer, he dejado de estar, lo he dejado todo atrás y no queda nada, únicamente ella, que consume mi alma y me la arrebata.





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