
-Ahí estaba yo sufriendo aquel dolor cuando la espada de Damocles se le escurrió y se fué adentrando en mi y cuanto más dentro quedaba más negro era el color que tenía yo por aspecto y negro quedó cuando el puñal lo atravesó, y fué el odio entonces quien comenzó a correr por las venas, llevando sólo eso, odio y no amor; Mientras, el cielo me acompañaba en mi dolor pues eran lágrimas lo que aquella noche llovió, lágrimas por compasión, por ver morir por odio al corazón.-
Ahora yace en un charco de cruel veneno negro, turbado por el dolor,
y entre llantos y sollozos, se despertó, aquel corazón regresó y manchó sus manos con la sangre de aquel color y con su último aliento escribió:
-Aquí yace el odio que consumió al corazón, el amor prosiguió su camino,
pero no conmigo, conmigo no... Fué el amor quién abatió al odio, pero para ello sacrificó al corazón;
Se fué el amor, murió el odio...-
Y con estas palabras se despidió...
Pobre corazón, al final sólo el fué el que sintió dolor.

































